PIONERAS, SOÑADORAS DEL BUEN HACER. ABRIERON CAMINOS.

Yo entrenaba en una piscina de 12 metros. En el borde tenía una montaña de piedras, que me servían para controlar los kilómetros que hacía. Cada varios largos cogía una de ellas y la posaba en otro montón y de esa manera llevaba la cuenta. Así, hasta que terminaba mi sesión de 20.000 metros.

«Montserrat Tresserras I Dou»

Deja un comentario