Agustín Artiles Grijalba -Champi-
Miras el programa de un torneo de natación y hay algo que se repite con demasiada frecuencia: las pruebas de fondo, como el 1500 aparecen relegadas a una única serie o, directamente, desaparecen del programa de competición, generalmente por la duración que implican. Da igual que existan campeonatos específicos o que haya nadadores preparados para competir en estas distancias; el mensaje implícito es casi siempre el mismo: el fondo ocupa un segundo plano.
El fondo no es secundario: es resistencia, disciplina y constancia. Estas pruebas exigen horas interminables de entrenamiento, aprender a convivir con el cansancio, gestionar el ritmo y mantener la concentración cuando el cuerpo pide parar. Invisibilizarlo empobrece la natación y olvida a quienes sostienen el esfuerzo cuando nadie mira.
Dar mayor visibilidad a estas distancias no es una cuestión de privilegios, sino de justicia deportiva. Reconocer su valor significa entender la natación en toda su amplitud, e inspirar a nuevas generaciones, mostrando que la excelencia no solo se construye con velocidad, sino también con disciplina y constancia, pilares fundamentales de la natación que, en mi opinión, se están perdiendo. Reconocer su relevancia es honrar el esfuerzo, la pasión y la dedicación que mantienen uno de los pilares más exigentes de nuestro deporte.
