Agustín Artiles Grijalba -Champi-
Soy alevín de primer año y dicen que soy un crack. En octubre cumplo los 13 y ya sé cómo se ejercita un nadador absoluto.
Es invierno, hace frío y me levanto 4 días a la semana a las 5h.15’ de la madrugada para ir a doblar. Una torpe brazada, un nuevo viraje y 4.000 metros, finito. No tengo tiempo para entretenerme o llegaré tarde a clase. Me visto rápido, desayuno en el coche y de inmediato al colegio.
Por fin el almuerzo. Estoy cansado, apenas tengo tiempo para reposar la comida y ya toca ir a machacar durante tres horas. En el gimnasio, 60’ de circuito y al agua. Otros 7 km de nado aeróbico, súper divertido. Por fin en casa. Estudio, ceno, un poquito de video juegos en mi habitación y enseguida me quedo dormido. Mañana habrá más.
Sí, sé lo que me vais a decir. Si quiero ganar he de entrenar duro.
¿Sabéis qué?
Estoy harto, he cumplido hace poco los 18, soy absoluto y son demasiados años levantándome temprano. Me siento hastiado y aburrido. Soy un nadador absoluto, ya no quiero seguir entrenando como si fuese alevín.
BASTA, LO DEJO. QUE MADRUGUE OTRO POR MÍ
Imagen: thenewstribune.com
