Agustín Artiles Grijalba -Champi-
Yo era tan solo un chiquillo inquieto y mis fantasías viajaban atrevidas en los bolsillos rotos de mi pantalón corto y el atardecer no parecía tener fin.
En la reservada soledad de la noche mis pensamientos volaban erguidos por íntimos y maravillosos lugares a donde me transportaba la imaginación. Retos cumplidos, objetivos inconclusos y aspiraciones que se fueron esfumando libremente cual saquillo descosido de aquella minúscula prenda, que más a menudo que a veces mi madre remendaba como si pretendiese con ello proteger intactas algunas de mis apasionadas y descabelladas quimeras.
Sueños aventurados y escurridizos que gritaban prosperar. Suspiros honestos y generosos en busca de la ansiada oportunidad. Sueños de cualquier otro ensueño, ilusiones que nacieron, crecieron y otras muchas que partieron
Soy entrenador, sé quién soy y de dónde vengo. Jamás me importó empezar desde abajo, aunque a veces duela. Me he acostumbrado y he aprendido tanto de ello que cuando comienzo o me empeño en un proyecto trato de sentirme, aunque no siempre lo consiga, con la misma ilusión y fuerza de aquel chiquillo y sus calzones desnutridos, al que la vida sonríe y le concede su primera oportunidad.
