RIVALIDAD: ¿AMENAZA U OPORTUNIDAD?

Agustín Artiles Grijalba -Champi-

«Al enemigo, ni agua.»

«Buah, otra vez me toca competir con él, como si no tuviese suficiente con los entrenamientos.

Tengo que ser mejor que él, porque sus marcas me perjudican.»

¿Y si fuera todo lo contrario?

Hay algo importante en el deporte de competición que a veces obviamos y desperdiciamos: el aliciente de crecimiento y superación que nos ofrece el desafío deportivo con otros atletas, incluso cuando se trata de compañeros de equipo.

Podemos llegar a ver y tratar como «ENEMIGOS» a quienes podrían ser nuestros mejores «ALIADOS», desaprovechando la ayuda y los beneficios que una sana rivalidad deportiva puede ofrecernos para impulsar nuestra motivación y rendimiento.

Tu rival no es una amenaza: es un espejo que te ayuda a descubrir hasta dónde puedes llegar.

Una rivalidad bien entendida puede ayudarnos a:

  • Explorar el nivel que podemos alcanzar.
  • Conocer qué aspectos de nuestra preparación están por debajo de lo que creíamos.
  • Saber hasta dónde podemos exigirnos.
  • Incorporar estrategias y recursos de otros deportistas que puedan ayudarnos a mejorar.
  • Identificar el margen de crecimiento que todavía tenemos.

Ver al rival como a un enemigo solo te produce estrés y te distrae de lo tuyo. En cambio, si lo ves como un compañero que te pone a prueba, usas su buen nivel para darte cuenta de tus fallos y superarte. Un buen rival no está ahí para frenarte, sino para obligarte a sacar tu mejor versión. Rivalizar no es competir contra el otro. Es aprovechar su nivel para superar al deportista que fuiste ayer

Quizá la pregunta que deberíamos hacernos sea:

¿Qué valor le damos a esa rivalidad?

 

Imagen: El País

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