EL PODER DEL ALIENTO

Agustín Artiles Grijalba -Champi-

swimmershighfiveweb

Las pruebas más importantes ya están ahí y es hora de recoger la cosecha. Si el tipo de planificación elegido fue el más adecuado no es ahora lo más importante, más que nunca es el momento de la confianza, de fomentar la autoestima del nadador, valorar y elogiar el esfuerzo realizado y hacerle saber que estás  a muerte con él, que te preocupas por su bienestar y que pase lo que pase estarás orgulloso de su actitud y perseverancia.

Criticar los errores del deportista casi nunca es la opción más conveniente. Da igual si los comentarios negativos proceden de un compañero, de unos padres defraudados o del propio entrenador, que no encuentran la manera de dar en la tecla que active tus energías. A veces se realizan por falta de tacto, desconsideración, ignorancia, falta de empatía u otras razones que vendrán determinadas por la personalidad, forma de pensar y de actuar de cada uno, cuando lo ideal según mi punto de vista sería proporcionarle la orientación necesaria para corregir sus fallos y valorar sus progresos.

Es posible que una crítica pueda subsanar un defecto del nadador en un momento determinado, pero en mi opinión  un simple elogio o alabanza también en el instante preciso puede ayudar a solucionar muchos más, ya que mejoran la confianza y el valor del nadador, motivan su rendimiento y hacen que se sienta mejor consigo mismo.

Lo principal es ser consciente de los errores, tener el valor de reconocerlos y poner los medios necesarios para que no vuelvan a producirse.

El éxito final es una responsabilidad compartida

Ambas partes debemos ser consecuentes con vuestras obligaciones y no dudar en colaborar conjuntamente, repartir cometidos, e incidir en aquellos aspectos necesarios para potenciar las prestaciones.

Creo en el poder del aliento y en la poderosa opción que me ofrece para impulsar la confianza de mis nadadores. Pienso en aquellas estrategias que puedan hacerles felices y más valerosos, imagino sus deseos y motivaciones, analizo su forma de nadar o de competir, me preocupo por sus capacidades y cualquier detalle sincero que pueda llamar su atención.

Entonces sonrío y les envío un alago que les alegra el día y de paso el mío. Lo más curioso es que funciona siempre de inmediato y lo sé porque siempre observo la satisfacción en sus rostros.

Prefiero una sonrisa en vez de un mal gesto. Escojo ser gentil a descortés y opto por la alabanza en lugar del reproche.

Agustín Artiles-Champi-

Imágen

http://www.usaswimming.org/DesktopDefault.aspx?TabId=1536

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