LA MALA MEMORIA

 El_OlvidoAgustín Artiles Grijalba -Champi-

Contemplo a menudo con cierto asombro e indignación por televisión situaciones y comentarios que atentan contra los verdaderos principios del deporte y el buen gusto y que en mi opinión sería conveniente erradicarlos por completo.

Por un lado, las opiniones despreciables e interesadas de ciertos personajes que se autodefinen como periodistas deportivos por el trato concedido a uno de los porteros españoles más emblemáticos de todos los tiempos, poseedor de un historial deportivo impoluto, santo y seña del club más laureado del mundo y considerado por muchos como el mejor guardameta nacional de todos los tiempos.

Ahora resulta que no sabe parar, que los años no pasan en balde y que está acabado y por ello lo mejor es mostrar hacía él el mayor de los desprecios, criticar sin rubor todo lo que haga u opine, sin tener en cuenta siquiera su currículum de triunfos inmaculado.

¿Por qué ese escarnio?

¿Es necesario menospreciar la carrera de un deportista tan destacado por cuestiones  partidistas e interesadas?

Este caso es tan solo un ejemplo de la forma de actuar de unos pocos informadores, que desprestigian con su arrogancia y forma de actuar la profesión periodística y ponen en evidencia y en el punto de mira la excelente labor de los verdaderos cronistas.

Pero no es solo este asunto lo que me molesta, hay muchos otros que de alguna manera retratan nuestros intereses y demuestran de la forma más cruel cuales son nuestras verdaderas motivaciones.

Sirva como segundo ejemplo la reacción desproporcionada de algún sector de aficionados de otro conocido equipo de futbol, exultantes de alegría instantes después de concluir el partido que previsiblemente y salvo sorpresa les conducirá a la final de la ansiada champion League.

Me produce tristeza  la poca o nula memoria de estos seguidores con el que durante años fuera su líder indiscutible y que ahora dirige los destinos deportivos de su contrincante, el mismo que contribuyó con sus conocimientos y victorias a engrandecer el nombre de su entidad y le dio brillo y esplendor.

Los gritos de júbilo,  las escenas de alegría y hermosas palabras de antaño se han convertido de repente en abucheos y comentarios despectivos de algunos seguidores, los mismos que no hace mucho tiempo le idolatraban y que ahora nos ofrecen en imágenes, para regocijo de sus detractores.

La realidad nos indica que no se trata de una situación puntual, que tampoco es exclusiva de un solo conjunto, sino que es una actitud común en la práctica totalidad de los clubes de futbol y actividades deportivas, e incluso sociales. Es como si el entrenador fuera el único responsable de las miserias que nos invaden a diario, el causante de todas nuestras desdichas y el muro infranqueable en donde depositamos toda nuestra ira, lamentos y frustraciones.

Sé de sobra que la soledad del entrenador deportivo es un tributo que debemos pagar por nuestra labor, pero estaría bien comprender que el técnico deportivo no es un ser supremo, que nos es muy diferente al resto de los mortales, sino un profesional que se prepara concienzudamente para lograr el mejor rendimiento de sus atletas, que desea ante todo ganar, aunque solo sea porque en ello le va su puesto de trabajo, que aspira a tener éxito como el resto de las personas y que siente y padece similares sensaciones que los demás, cuando las cosas vienen mal dadas.

Tal vez estas reflexiones no tengan el mismo valor dentro de una semana si el equipo perdedor fuese capaz de lograr levantar un resultado a priori inalcanzable y que nadie espera. Entonces los abucheos y las palabras malsonantes viajarán de escenario y protagonista. El técnico que hace unos días era un inútil, volverá de repente a ser ensalzado como si un Dios se tratara, mientras que el que era ovacionado en el partido de ida, se convertirá sin piedad alguna en el causante de todos los males y en el nuevo personaje en el que alimentar cumplida venganza.

Siento si mis comentarios no son apropiados, si hieren la sensibilidad de ciertas personas, pero creo sinceramente que el sentido común advierte que estas provocaciones verbales no hacen sino destruir el deporte, entendido como una actividad de superación personal, convivencia, educación y transmisión de valores hacia nuestras nuevas generaciones. Me parecen susceptibles de provocar episodios violentos entre simpatizantes y no creo que sean el mejor ejemplo de cordura y comportamiento para nuestros jóvenes.

Tal vez la cruda realidad de nuestro país sea esta y que lo único que realmente nos interese sea olvidarnos de los problemas cotidianos, de la crisis y de la situación desesperada que afecta a miles de familias que no tienen para comer, que le hagamos el juego a nuestros políticos y que lo que verdaderamente pretendan sea tenernos entretenidos, calladitos y contentos.

Será bueno comprobar en los próximos días si los aficionados españoles seremos capaces de soportar la prevista huelga de futbol, con la misma resignación que estamos siendo capaces de hacerlo con los problemas que nos angustian.

imágen

http://www.3djuegos.com/comunidad-foros/tema/19580807/0/el-olvido/

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