SOBREENTRENAMIENTO. CAUSAS Y PROPUESTAS DE INTERVENCIÓN

Agustín Artiles Grijalba -Champi-

Apenas consigo conciliar el sueño, los músculos me pesan y las pulsaciones se me disparan. No entiendo lo que me sucede, entrenar es mi vida y ahora ni siquiera tengo ganas de ir a la piscina. Nada me impulsa a machacar y lo único que tengo es ganas de llorar, quedarme en la cama y no salir de casa.

Estoy agotado, la desolación me invade y por si no fuera suficiente el campeonato está a la vuelta de la esquina y haré el ridículo. No tengo fuerzas, he perdido cinco kilos y no encuentro la motivación necesaria para ponerme a estudiar y por si fuera poco mis padres dicen que no hay quien me aguante, que no se puede hablar conmigo, que contesto mal y estoy siempre de mala uva.

¿Qué quieren?

¡Qué pasen de mi y se pongan ellos en mi lugar!

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Es el Sobreentrenamiento, una fatiga prolongada que te ataca como un virus, te deja débil e indefenso y la energía desaparece como por arte de magia. Te sientes quemado y cualquier acción que realices, por básica que sea,  se convierte en imposible. El rendimiento se ve afectado poderosamente y tienes la sensación de no poder volver a ser la persona que eras.

Son variados los Factores que influyen en su aparición y aquí os muestros algunos:

  • Un aumento desproporcionado del volumen e intensidad del entrenamiento y una inadecuada planificación de las cargas entre sesiones de trabajo durante un largo periodo de tiempo.
  • Una recuperación insuficiente, poco o nada proporcional al esfuerzo realizado.
  • Problemas personales e inquietud por los resultados académicos. Angustia u otras circunstancias que provocan un stress mental y físico en el nadador.
  • Metas irreales e imposibles de alcanzar que producen desesperación, malestar y una enorme tristeza.
  • Programación poco individualizada del deportista y sus objetivos.
  • Presión ambiental y familiar que facilitan inseguridad e inestabilidad, que impiden la obtención de objetivos por parte del nadador y minimizan su autoestima y confianza.
  • Regreso precipitado a los entrenamientos después de una larga enfermedad o lesión, sin estar recuperado del todo y que pueden llevar a una nueva aparición del problema, si no se trata convenientemente.
  • Deficiente alimentación e hidratación que impiden la regeneración apropiada.

Tener la habilidad para reconocer y encontrar formulas que nos permitan actuar convenientemente cuando surjan los  primeros síntomas, actuar con celeridad y eficacia, prevenir  su aparición y eludir sus efectos deberá  tener preferencia en cualquier programación deportiva que se precie.

Las siguientes Propuestas son por todos conocidas, pero no por ello debemos olvidarlas. Son eficaces y nos pueden ayudar en nuestros propósitos.

1

Individualización de las cargas de trabajo.

Ojo con los metrajes elevados y la intensidad de las repeticiones. Recuerda que todos los nadadores no son iguales. Cada uno de ellos tiene un umbral diferente de esfuerzo,  responden de una manera distinta a la misma sesión de preparación y no tienen porque alcanzar la forma en el mismo momento. Algunos son capaces de nadar altos volúmenes de metros, sin esfuerzo aparente, y otros están más dotados para estímulos cortos y de mayor intensidad. Distinguir las necesidades de cada uno de ellos será prioritario.

2

Escucha a tu cuerpo y descansa adecuadamente

Si nos detuviéramos un momento a pensar detenidamente y  analizáramos las exigencias diarias de los nadadores enseguida nos daríamos cuenta de la carga bestial que soportan a diario y de la presión física y psicológica a  la que están sometidos.

Entrenar y estudiar ocupan la mayor parte de su jornada diaria. No disponen a veces del tiempo necesario para descansar y necesitan almorzar rápidamente para ir a la piscina, sin haber hecho prácticamente la digestión. En otros casos terminan su jornada a últimas horas de la noche y disponen de escasas horas de sueño. Todo ello sin ayudas y con la única compensación de la superación personal y en la mayoría de los casos, sin el merecido reconocimiento.

Atiende a tu cuerpo. Demanda que le escuches. Necesita regenerarse y requiere que le prestes la máxima atención, que te des cuenta que los esfuerzos indiscriminados, sin el reposo apropiado, no solo perjudicarán el rendimiento, si no también tu salud.

3

Recupera o revienta

El título puede resultar exagerado, pero simboliza la realidad. Cuando sientas que tu organismo no funciona con normalidad y te advierta con indicios dañinos – agobios, desmayos, excesiva fatiga- para de inmediato y decide con tu entrenador lo que más te conviene. A lo mejor tan solo necesitas reducir la carga o bien descansar uno o dos días. A veces  estas pausas pueden suponer la mejor de las decisiones. Fíjate bien en las sensaciones, en no confundir el cansancio lógico de un esfuerzo con una sobrecarga superior a la que puede soportar tu organismo.

Después de una larga enfermedad o lesión, la vuelta a la normalidad deberá ser siempre lenta, paulatina y uniforme, evitando grandes esfuerzos repetitivos y de larga duración e intensidad. Hay que aumentar la dificultad con precaución y gradualmente, siguiendo los principios lógicos que marca el sentido común.

Atento a las infecciones que en muchas circunstancias se pueden convertir en uno de tus principales enemigos.

4

Cuida y vigila la alimentación

Una correcta alimentación nos ayuda a facilitar a nuestro cuerpo las sustancias necesarias para el cuidado diario. Solo con una adecuada nutrición y un entrenamiento óptimo el nadador conseguirá los mejores resultados. Los trabajos largos e intensos  vacían los depósitos de glucógeno muscular y la mejor manera de restituir sus niveles es mediante una ingesta apropiada, basada especialmente en los carbohidratos, al tratarse de la principal fuente de energía a la hora de entrenar.

Beber la cantidad suficiente de agua durante la sesión de trabajo  nos ayudará también a mantener una buena hidratación y la aportación a nuestro organismo de las sales minerales necesarias, asegurará un buen funcionamiento.

Las anteriores sugerencias, el control eficaz de la frecuencia cardiaca durante el esfuerzo y el descanso, la vigilancia idónea por parte del nadador y su entrenador del estado físico, las horas de reposo, las veces que come y la utilización de medios que faciliten una recuperación más rápida- masajes, sauna, baños de contraste– pueden ser de utilidad en nuestra voluntad para prevenir la aparición.

Si a pesar de todos nuestros intentos no conseguimos progresar en nuestro objetivo lo más indicado será proporcionar al atleta el descanso oportuno y solicitar la ayuda profesional pertinente.

Imágen

http://www.empezaracorrer.com/los-7-sintomas-del-sobreentrenamiento/

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2 thoughts on “SOBREENTRENAMIENTO. CAUSAS Y PROPUESTAS DE INTERVENCIÓN

  1. Me llamo Juan pablo Hernandez soy de Montevideo Uruguay. Soy entrenador desde el 2014. Tengo una gran inexperiencia pero con muchas ganas de aprender dia a dia. Sus articulos son excelentes!!! Me imagino que se lo han comunicado una infinidad de veces…
    Es uno de los pocos que escribe de cosas cotidianas… Agustin siga asi.. abrazo grande!!!

    Le gusta a 1 persona

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