REGRESO AL PATIO DEL COLEGIO, A LO BÁSICO Y A LOS FUNDAMENTOS

Agustín Artiles Grijalba -Champi-

Seguro que en alguna ocasión os habréis preguntado cómo fue posible que nuestros nadadores de antaño, campeones de la talla de Mari Paz Corominas, Santiago Esteva, Rafael Escalas, Ricardo Aldabe, Kimbo Vallejo Sergi López, Silvia Parera, Lourdes Becerra, Joaquín Fernández, María Peláez, Frederik HviId, Martin López Zubero, por nombrar tan solo algunos de los más representativos, fuesen capaces de lograr éxitos tan importantes, en épocas en los que las condiciones de preparación, la tecnología y la información técnica de la que dispusieron ellos y sus entrenadores eran más básicas y alejadas de las actuales y lo más importante, apenas se quejaban.

¿Tenían tres brazos y cuatro piernas. Medían todos ellos más de dos metros. Levantaban más de 130 kg en pectorales. Sus entrenadores eran más profesionales?

Me intriga averiguar cómo es posible que en la actualidad existan ciertas pruebas que nos cueste horrores mejorar aquellas prestaciones que lograban por entonces, después de tantas generaciones. Cuáles son las razones por las que esto sucede, cuando hoy en día tenemos más posibilidades para progresar al ritmo que exige el deporte actual, al gozar de mayores conocimientos técnicos, tecnológicos y de información, que las que tuvieron entonces.

¿Es realidad lo que digo, o tan solo una impresión mía?

Por qué tengo la extraña sensación de qué un buen número de nuestros deportistas actuales están de vuelta de todo, e instalados en cierto pesimismo y desencanto.

¿Es una figuración propia, o esta sensación se ha instalado también en otros deportes?. 

Me Pregunto si nuestro entorno deportivo se encuentra de alguna manera contaminado, desgraciadamente acomodado y abandonado a la suerte. Si lo que sucede además es que todos somos ahora más flojos de carácter que antaño, nos hemos vuelto más sensibles, nos afectan más los problemas y nos venimos abajo ante cualquier revés.

Puede sonar a demagogia barata y oportunismo, pero decidme si no es real que en ocasiones nos creemos obligados con nuestros chicos, perdemos la perspectiva y nos convertimos sin ser conscientes en los siervos de sus intereses. No dudamos en servirles en bandeja de plata lo que a nosotros tanto nos costó conseguir en el pasado con el sudor de nuestro esfuerzo, sin darnos quizá cuenta del daño irreparable que les estamos haciendo y nos hacemos, cuando la realidad nos indica que todos ellos por sí mismo están capacitados para hacer posibles sus objetivos, como nosotros hicimos.

¿No seremos también nosotros culpables de que todo esto suceda?

Seguro que no soy la persona más indicada para decirlo y dar consejos, pero sinceramente, me preocupan las razones por las qué se producen. Me gustaría que no fuese así y esa añoranza de algunos aspectos del  pasado que a veces me invade, no fuese tan persistente y real.

Lo que sí he aprendido con los años es a buscar soluciones  a mis problemas y no quedarme anclado, aunque con ello corra el riesgo de equivocarme. En realidad es lo mejor que sé hacer, buscarme la vida, imaginar ideas, que pueden parecer desfasadas, más “off”, que “on”, aunque la realidad latente nos indique que no lo sean tanto.

Creo en la autocrítica, en la necesidad de aceptar y asumir nuestra realidad, aprender a ser más objetivos. Entender que trabajar juntos y unidos y en la misma dirección es el camino, como señal inequívoca de partida para alcanzar nuestras metas y así poder transformar más fácilmente nuestro entorno deportivo, sin recelos prejuicios ni engaños.

Respeto e imparcialidad en tiempos difíciles, sentimientos no influidos ni contaminados por intereses personales, con un firme y atractivo propósito, formar y educar personas, forjar carácter y responsabilidad en la dificultad, tanto de nadadores como de los técnicos. Promover auto exigencia e implicación, frente a conformismo y complacencia, Fuera excusas, justificaciones y disculpas sin fundamento, que no ganan medallas.

 Regreso al patio del colegio, a lo básico y a los fundamentos

Esta es mi alocada propuesta. Un billete a lo esencial y a los cimientos, sin que ello suponga en ningún caso una vuelta atrás, pero sí un sugerente viaje retrospectivo en busca de aquellos valores fundamentales que siempre nos caracterizaron e impregnaron a la natación de su aroma especial y que tengo la “absurda” impresión que en algunos casos estamos perdiendo.

Trabajo, constancia, compromiso, compañerismo sacrificio en los entrenamientos, una oportunidad en la dificultad y siempre arropados y protegidos por los beneficios y seguridad que aportan a nuestra profesión las nuevas tecnologías, la biomecánica, la fisiología, la nutrición y todos aquellos campos y recursos extraordinarios, basados en la ciencia, que nos permitirán acercarnos con mayor seguridad y rigor a la excelencia deportiva.

Imágen

Sergi López, Bronce en Seúl 88, icono de nuestro deporte

https://www.marca.com/2014/11/18/mas_deportes/natacion/1416310535.html

 

 

 

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