JESÚS CALLEJÓN LÓPEZ: EL SUEÑO DE UNA BRAZADA CONTRACORRIENTE

Agustín Artiles Grijalba -champi-

IBIZA 2002: CUANDO POCOS APOSTABAN POR ÉL

Es verdad que, por su constitución física tan musculosa, había que estar encima de él en cada entrenamiento, pero cuando Jesús se proponía algo, nadie podía frenarlo. Su insistencia y su cabezonería en el agua hicieron el resto

Soy un campeón

Tropiezo. Me levanto, sigo adelante.
Caigo. Lo intento de nuevo, vuelvo a fallar.
Empujo. Me esfuerzo, apenas puedo más.
Otro pasito, otra brazada.
Lo voy a lograr.

Y vaya si lo logró.

Jesús Callejón López, uno de mis nadadores durante mi etapa en el C. N. Almería, tuvo un sueño. Creyó en sus posibilidades y se puso manos a la obra para hacerlo realidad. Sabía que el camino no sería fácil. Su musculatura era pura genética, una coraza natural que en los entrenamientos dentro del agua le jugaba malas pasadas en forma de tirones y tensión constante. Aun así, perseveró, siguió trabajando y confió en sí mismo, incluso cuando pocos esperaban que lo consiguiera.

Mientras algunos dudaban, él entrenaba. Mientras parecía difícil, él avanzaba. Y así, brazada a brazada, esfuerzo tras esfuerzo, con 17 años consiguió la mínima y viajó a Salamanca para participar por primera vez en un Campeonato de España: el Nacional Júnior de verano 2002.

Aquel logro fue mucho más que una marca. Fue la recompensa a su constancia, su compromiso y su capacidad para no rendirse.

Ser campeón no siempre significa siempre ganar una medalla. A veces significa superar las dificultades y alcanzar aquello que pocos imaginaban.

Jesús tuvo un sueño, creyó en él, luchó por él y lo hizo realidad.

 

Deja una respuesta