MOMENTOS OLÍMPICOS. NATACIÓN FEMENINA

Agustín Artiles Grijalba -Champi-

En la primera entrega de este artículo, publicado recientemente, se hacía mención a los requisitos que necesitaron los grandes nadadores para alcanzar la gloria olímpica. El compromiso que adquirieron para hacer realidad sus retos. Las largas horas de preparación, apoyados en todo instante por profesionales cualificados del deporte, que les proporcionaron el apoyo y conocimientos necesarios para alcanzar sus metas. Se  describían algunos de los momentos más intensos de los juegos y una pequeña muestra de  las gestas masculinas más destacadas de la historia del olimpismo. En esta ocasión son las mujeres las que adquieren el protagonismo del relato y como es mi deseo, me encantará compartirlas con vosotros.

MARIA PELAEZ

  • Janet Evans. La pulga de Placentia

Seúl 1988. 400 libre y 800 libre

 En la década de los 80 las nadadoras de la república democrática alemana dominaban la mayoría de las pruebas del calendario internacional. Muy pocas se atrevían a hacerles frente y su dominio era aplastante. En los primeros meses del año 1988 una joven nadadora norteamericana sorprende a todos. Con un estilo desgarbado logra bajar por primera vez en la historia de los 16 minutos en los 1500 libre y presenta sus credenciales de cara los juegos de Seúl.

No se trata de una desconocida, ya anteriormente se había proclamado campeona USA en 400 libre, 400 estilos y 1500. El duelo con las alemanas estaba servido.

Consiguió las medallas de oro en las mismas pruebas y logró registros increíbles que permanecieron en la tabla de records durante 18 años. Su prueba de 400 libre y la marca realizada de 4.03.85 pasará a la historia como uno de los más grandes momentos de todos los juegos Olímpicos.

Sus victorias fueron incontestables y produjeron reacciones de asombro  de sus rivales alemanas. La alemana Heike Friedrich, una de las grandes favoritas, llegó a declarar, que era una nadadora de otra dimensión.

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