ESTÁ ACABADO, QUE SE RETIRE Y DE PASO A LOS JÓVENES

Agustín Artiles Grijalba –Champi-

A menudo me planteo ciertos interrogantes y no siempre logro dar con  las respuestas adecuadas y si las encuentro, no consigo comprender cómo podemos ser en ocasiones tan osados y exquisitos al ignorar el talento que nos rodea y que desaprovechamos irremediablemente aunque este se encuentre delante de nuestra propia mirada.

Difícil concebir también como en determinadas circunstancias somos incapaces de apreciar como debiera el compromiso y empeño de unos nadador@s que eligieron disfrutar su juventud entre corcheras, por el inocente y descabellado placer de ser mejores, superar sus registros, o simplemente alcanzar las metas con las que siempre soñaron.

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Pasan los años, surgen nuevas generaciones y una y otra vez tropezamos con la misma piedra,  o al menos así me lo parece. Con cierta frecuencia dejamos escapar diamantes, o no somos lo suficientemente hábiles para motivar a deportistas increíbles que mientras nadaron lo dieron todo por nuestro deporte y coparon algunos de ell@s lo más alto del pódium en eventos internacionales, tan sólo por razones técnicas, ausencia de reconocimiento, cuestión de edad, o básicamente por no prestarles la atención y el apoyo deportivo o económico cuando más  lo necesitaron para alcanzar sus metas.

¿Podemos permitirnos que esto suceda?

Quizá vaya de serie en nuestro ADN y en determinados casos seamos propensos a exigir más de lo que damos, a criticar en vez de ensalzar, a despreciar más que respetar y a destruir más que construir.

A lo mejor yo estoy equivocado y las siguientes reflexiones e interrogantes sean más fáciles de entender de lo que a mí me parecen:

Puede que un día cualquiera, en un instante determinado, o durante años seas el mejor, que todos te alaben como si de un futuro campeón olímpico se tratase y tal vez mañana y cuando menos lo esperes, las cosas vengan torcidas, tu buena estrella se apague y tengas la impresión de que ya no sirves y estés acabad@.

No temas, es una situación corriente en nuestro deporte, especialmente con nadador@s Júnior y de grupos de edad, pero también de atletas consagrados que ensalzamos y elevamos a los altares sin contemplaciones cuando logran una victoria importante y que si no cumplen las expectativas que en su día imaginamos, nos olvidamos de ellos como si fueran paquetes o ya no pudieran recuperar su nivel de antaño.

¿Por qué nuestro recuerdo es tan frágil?

Es como si nuestra memoria hiciera aguas y no alcanzara a recordar aquellos instantes de magia que todos celebramos y no dudamos en atribuirnos como propios, cuando algunos de nuestros chic@s vistieron sus ilusiones de fiesta y lograron proezas inimaginables que parecían estar muy lejos de sus mejores proyectos.

Lo más curioso es que en determinadas circunstancias ciertos medios de comunicación, o nosotros mismos, desprestigiamos con nuestras palabras toda una trayectoria deportiva, labrada con actitud y perseverancia, tan solo por un mal resultado, una inoportuna lesión o una floja campaña, sin tener en cuenta las posibles razones que lo provocaron y animando sin darnos cuenta a una inapropiada retirada.

Está acabado.

Es viejo para nadar.

Hizo el record gracias al bañador de poliuretano.

 Lo mejor es que se retire y  dé paso a los más jóvenes

Son tan solo unos pocos ejemplos de frases que escuchamos en nuestro entorno y que por asiduas, apenas nos sorprenden.

Me imagino que estos comentarios dañinos y carentes a veces de fundamento, otros similares y también diferentes son también habituales en otros países, pero da la casualidad que este es el mío, el país que yo amo y el deporte que más me emociona.

  • Insisto, me cuesta asimilar la retirada de campeones que fueron buques insignia de nuestro deporte, que renuncian por falta de estímulos o porque no son, o fueron capaces de encontrar motivos sólidos e ilusionantes para continuar haciendo lo que mejor saben, Nadar y que poseen en su interior mucha calidad que aportar y dejan un vacío muy difícil de vestir.
  • Me fastidia que estén tan cerca de nosotros, que podamos sentirlos y aun así pasen desapercibidos por nuestras exigencias y prioridades, esperando el menor de los resquicios para regresar a la piscina y demostrar el valor que atesoran.
  • Me duele que se sientan decepcionados porque esperaban más de nosotros y cuando más nos necesitaron no supimos estar a la altura de tanto entusiasmo o semejante tristeza, e incapaces de concretar fórmulas para que no sucediera.
  • Me molesta desaprovechar la oportunidad ideal de ser diferentes y defender a los nuestros bajo cualquier circunstancia. Acometer decisiones valientes en favor de nuestros intereses y los de ellos, tan solo por falta de flexibilidad y confianza, dejadez y ausencia de empatía.
  • Asimismo me descorazona ser partícipe de todo lo descrito y contemplar como algunos de nuestros mejores nadadores y técnicos tienen que hacer las maletas y marchar a otros países en busca de la oportunidad que en el nuestro no encuentran y conquistar más fácilmente algunos de aquellos derechos elementales que en mi opinión jamás les debería faltar a un deportista, educación, compromiso y excelencia

Pero no nos equivoquemos, todo lo expuesto no es culpa o exclusividad de unos pocos y menos de alguien en particular.

Es de tod@s. Tuya, mía y de una sociedad que castiga sin pudor cualquier fallo cuando vienen mal dadas, que no se reprime en ensalzar de manera desmedida los éxitos y las virtudes deportivas de unos atletas destacados, que no sabe ponerse a su lado cuando los resultados no están de su parte y les arrincona sin apenas prejuicios.

A pesar de todo me encanta mi profesión, entrenar nadadores jóvenes y por supuesto los de natación absoluta. Me ilusiona la recuperación de atletas lesionados, ayudarles a superar los malos momentos y estar junto a ellos cuando así lo necesiten y por supuesto me gusta también el trabajo que desarrollan los técnicos españoles en los de centros de entrenamiento y en sus clubes, muchos de ellos en condiciones inapropiadas y sin apenas ayudas, sus éxitos inesperados y el sacrifico que necesitaron para lograrlos.

Disfruto también con el regreso a las piscinas de aquellos nadador@s valientes e inconformistas, que un día y por cualquier motivo lo dejaron y ahora se atreven a competir de nuevo, pero sobre todo me cautiva mi Equipo Nacional, el que nos representó en el pasado, el que lo hará en el próximo Mundial de Budapest en el mes de julio y aquell@s elegid@s que alcanzarán en un futuro su merecido pasaporte para la competición de sus sueños, los Juegos olímpicos de Tokio 2020 y los que lucharán por estar en posteriores ediciones.

Imágen

http://paijo.dyn.nerds.lu/hawaiian-pools-memphis

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