DEPORTE DE NIÑOS VAGOS Y CONSENTIDOS

Agustín Artiles Grijalba –Champi-

Hace años un conocido periodista definió la actuación de la natación española en unos campeonatos internacionales de manera contundente

“Éxito de los nadadores españoles, ninguno se ha ahogado”.

Tal afirmación rotunda y cruel evidenciaba una realidad latente de nuestro deporte. Nuestros atletas no eran capaces de obtener salvo excepciones puntuales, triunfos deportivos similares a las de otras especialidades. Deporte de niños ricos, vagos y consentidos, nadadores incapaces de comprender y aceptar la verdadera dureza que exige una actividad tan sacrificada, acompañados de técnicos poco preparados, eran algunas de las muchas razones esgrimidas por las que supuestamente no alcanzábamos la cima

37 años como entrenador y sigo viendo detalles que nunca cambian, que se repiten una y otra vez, como antaño y comentarios dañinos similares, que aunque ciertos en determinados casos no reflejan ni por asomo la realidad del esfuerzo que realizan nuestros nadadores en la piscina

Tal vez las siguientes razones encajonen la opinión de aquel periodista, la de ciertos entendidos y les ayuden a comprender lo que realmente significa nuestro deporte:

  • Deporte de niños vagos y consentidos, que se levantan a las 5 de la madrugada para entrenar sus fantasías deportivas
  • Deporte de niños vagos y consentidos, que son capaces de compaginar deporte y estudios para poder llevar a cabo sus metas y tareas
  • Deporte de niños vagos y consentidos, que entrenan varias horas al día, por el simple hecho de ser mejores, con el único apoyo de su felicidad y compromiso.
  • Deporte de niños vagos y consentidos que tienen que soportar comentarios despectivos como el descrito, porque  supuestamente no alcanzan los objetivos deportivos que se espera de ellos, sin tener en cuenta que la mayoría de ellos carecen del apoyo y la empatía necesarios para realizar con éxito la actividad.
  • Deporte de niños vagos, consentidos y además ricos. Ja Ja ja, nadadores, algunos de ellos que no pueden costearse el viaje a campeonatos nacionales, renuncian a lo que más les motiva por carecer de recursos económicos y a pesar de todo siguen trabajando, e increíblemente mantienen la esperanza de ver cumplidos sus esperanzas deportivas.
  • Deporte de niños vagos y consentidos, que cuando alcanzan la edad absoluta no obtienen de nuestro entorno deportivo las ayudas necesarias para poder seguir haciendo lo que más les gusta al máximo nivel y se topan con la realidad y disyuntiva de continuar sin apenas recursos, o emigrar a otros países y culturas deportivas más avanzadas en donde hacer posibles sus retos.
  • Deporte de niños vagos y consentidos, cuando en realidad se trata de nadadores trabajadores y entusiastas que a lo mejor tendrían que entrenar con más espacio y menos atletas por calle. No como en la mayoría de nuestros clubes, apretados como sardinas en lata.
  • Deporte de niños vagos y consentidos, disciplinados, siempre que se les permita y por supuesto auténticos, que aman la natación, cada vez entrenan mejor y que esperan y necesitan ser valorados y reconocidos como su esfuerzo merece
  • Deporte de niños vagos y consentidos que apuestan por un Equipo Nacional, poderoso y brillante, por una natación de clubes potente y unida y que en definitiva, todos tengan la oportunidad de aportar su granito de arena y se valoren sus opiniones.
  • Deporte de niños vagos y consentidos, o jóvenes con excesiva carga escolar y escaso tiempo para la diversión y el descanso, que a pesar de todo son capaces de sacar con éxito en la mayoría de los casos ambos retos adelante.
  • Deporte de niños vagos y consentidos, en ocasiones mal aconsejados, a los que presionamos e inculcamos falsas esperanzas con suma facilidad, responsabilizamos con nuestros propios errores, elevamos a las nubes cuando vencen y arrinconamos con suma facilidad cuando pierden
  • Deporte de niños vagos y consentidos a los que siempre ponemos un “pero”, o encontramos una razón para desprestigiar sus éxitos, por no hablar de su bajo rendimiento cuando los resultados no acompañan. A los que cuestionamos a menudo sus triunfos y hacemos incluso acusaciones sin fundamento por envidia y celos deportivos

Particularmente voy más allá y afirmo que el nadador español no es vago ni consentido. Es apasionado y atrevido, generoso en el esfuerzo diario en los entrenamientos y su osadía en los grandes eventos ha crecido con los años.

Actualmente compite con menos complejos que antaño y obtiene grandes triunfos en torneos y campeonatos internacionales de gran prestigio, especialmente en edades jóvenes de grupos de edad, pero cuando llega a la edad absoluta se da de bruces con una realidad latente, condicionada principalmente por dos aspectos, la  falta de coordinación de estructuras técnicas y académicas y la incompatibilidad de estudios universitarios y entrenamiento, lo que debilita sus opciones deportivas y hace en mi opinión más meritorio la continuidad en nuestro querido deporte

Quizá lo que necesite también la natación española además de otras muchas cuestiones son periodistas informados y especializados, que relaten como merecen las conquistas, el empeño y compromiso de nuestros nadadores, que valoren con rigor y pasión las hazañas de nuestros campeones y como no, aficionados entusiastas que aprecien los años de esfuerzo y dedicación que necesitan nuestros muchachos para conseguir sus metas, sin pretextos ni fisuras.

Su entrega bien merece que sus éxitos no se pierdan en el olvido

Imágen

https://mundo.sputniknews.com/deporte/201607251062437173-natacion-rusia-jjoo/

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