CALENTAMIENTO ABARROTADO, UNA SITUACIÓN HABITUAL

Agustín Artiles Grijalba -Champi-

Día de competición.

Cuando solo hay una piscina disponible para calentar y está saturada de nadadores

Preparas con antelación el material necesario para la competición. Introduces en la mochila los gorros, gafas y bañadores y todas tus ilusiones. Te preocupas de llevar la ropa adecuada para después del calentamiento, las bebidas isotónicas y todo aquello que puedas necesitar durante el campeonato. Te levantas temprano, desayunas como debes y acudes con la antelación suficiente a la instalación en la que se celebra el evento. Te espabilas, estiras fuera del agua, saludas a los amigos y rivales e inicias la rutina de precalentamiento.

Solo hay una piscina y además está abarrotada. Al principio te desesperas, te chocas con los nadadores  y no ves la manera adecuada de realizar el nado correcto. Insistes una y otra vez y mientras tanto sorteas como puedes a los rivales que están parados en la pared, a menudo hablando unos con otros.

Las calles laterales ya están disponibles para las repeticiones rápidas, ojeas el panorama y observas que en una de ellas ya hay un montón de nadadores y en la otra  las cosas no van mejor. Te lo tomas con paciencia, esperas tu turno, pero con disimulo intentas subir al poyete lo antes posible. Levantas la mirada y buscas a tu entrenador que te dice que espabiles.

¡Date prisa, despierta  y sube al poyete  de una vez!

Vas a lanzarte al agua y en el momento preciso desistes de hacerlo. Un nadador despistado afronta un viraje y no se dio cuenta de que tenía que cambiar de calle. La situación se despeja, te colocas en bloque de salida y escuchas la señal de partida

¡Por fin el sprint deseado!

0.11.34, mejor registro personal.

¡Menudo marcón! 

Dudas del tiempo, incluso no te lo crees y le pides al entrenador que te enseñe el cronómetro, no vaya a ser que te esté engañando. Es cierto, te sorprendes y le dedicas la mejor de tus sonrisas.

¡Estoy que me salgo!

Sacas pecho, comentas el crono con tus compañeros  y te vas a nadar suave.

Quedan tan solo 10’, las calles se despejan y te preguntas por qué no empezarías a calentar más tarde. Es el momento ideal para realizar aquellas series que aun te faltan, recuperar, ajustar los virajes y las salidas y obtener mejores sensaciones.

Este relato, que a pudiera resultar agobiante es en definitiva la situación real con la que se enfrentan nuestras nadadoras y nadadores en la mayoría de competiciones, sobre todo en aquellas en las que solo hay una pileta disponible y en la que buscamos con el calentamiento un rendimiento óptimo.

 

Imágen

https://www.swimmersdaily.com/2013/06/10/cc-photo-527-crowded-pool-at-dam-2008/

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