ENTRENADOR, LO SIENTO. NO SONÓ EL DESPERTADOR

Agustín Artiles Grijalba -Champi-

Uno de tus nadadores llega siempre tarde a su cita con la preparación y su rendimiento. Si se trata del calentamiento de una competición se acuesta tarde, se queda dormido y cuando le preguntas los motivos de su tardanza se escuda en excusas tan poco creíbles como que sus padres no le despertaron a tiempo y no sonó el despertador. Seguramente sí lo hizo, e incluso sonaron varias alarmas del móvil, lo que sucedió es que estaba tan bien en la cama que se hubiera quedado un par de horas más.

La situación se vuelve a repetir en el siguiente campeonato y en esta ocasión la culpa fue del bus que se retraso más de 15’ minutos, nunca de él y su pereza. Por si no fuera suficiente, en su entrenamiento diario se mete se mete tarde siempre  en el agua y lo que para él significan 5-10 insignificantes minutos, a ti como entrenador te parecen una falta de consideración hacia ti y los compañeros, te desesperan y sacan de tus casillas. Te mosqueas y le dices que ya estas harto de disculpas sin sentido, que espabile, no vuelva a ocurrir y se compre un buen reloj, despertador si no le funciona el móvil, porque de lo contrario no tendrás más remedio que tomar medidas más drásticas

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