UTILIZACIÓN DEL FASTSKIN EN EDADES JÓVENES

Agustín Artiles Grijalba -Champi-

Apenas sabe nadar, acude 3 días a la piscina y dentro de 1 mes cumplirá 11 años. Para celebrar el acontecimiento sus padres le preparan una gran sorpresa, le han comprado ese fastskin que tanto desea y con el que compiten los mejores nadadores que salen por la tele, con un pequeño inconveniente, cuesta casi 300 euros.

Lo cierto es que los padres no lo tienen muy claro, son nuevos en este deporte y les parece una barbaridad gastarse tanto dinero en un bañador. Pensaban que con tan solo 90 euros era suficiente, pero al final y a  regañadientes deciden que lo mejor es aceptar los sabios consejos del entendido de turno, que consigue convencerles de su gran decisión y que todo sacrificio económico es poco por la felicidad de su hijo, que los beneficios deportivos se harán realidad en la competición principal de benjamines.

Eso sí, sus progenitores han pensado y con “gran criterio” que lo mejor es comprarle un modelo más grande, para que le dure más tiempo, sin pensar por desconocimiento que la decisión hará aguas.

El crío no cabe en sí de gozo, competirá junto a los mejores y lo hará con ese bañador de última generación que utilizan sus ídolos.

El día de la competición ha llegado,  apenas ha podido dormir por la noche de lo nervioso que estaba y en la primera prueba se lanzó al agua antes de tiempo. Su entrenador trata de calmar su angustia y le anima para los 100 libre que nadará por la tarde. La prueba ha salido mejor, ha conseguido igualar su marca personal, aunque sus expectativas eran mayores. La tristeza se dibuja en su rostro y sus padres no dan crédito a lo ocurrido.

¿Para esto nos hemos gastado 300 euros?

Es posible que  es fastskin de última generación con el que tanto desea tu hijo/a competir en edades tan tempranas y que  en  sus mejores visones le permitirá nadar a la velocidad de los grandes campeones jamás podrá sustituir a una preparación adecuada. No comparemos ni confundamos nuestras ilusiones con él y mucho menos con los beneficios que  proporcionan el adecuado y consistente entrenamiento, concretamente en unas edades tan tiernas.

El precio excesivo del producto, inalcanzable en algunos casos para la economía de las familias, las exigencias desmedidas de algunos niños, que ven en ellos la posibilidad de lograr objetivos más fácilmente y con menor esfuerzo, la creencia errónea de que con ellos serán mejores nadadores, el intento equivocado de allanar el camino hacia el éxito de los muchachos a costa del esfuerzo y dedicación, e incluso la necesidad en muchos casos impuesta por el entorno deportivo de competir con ellos para triunfar y obtener medallas, me parecen motivos sólidos y más que suficientes para plantearnos seriamente la necesidad de limitar y regular su utilización en las categorías más jóvenes

Imágen

https://it.123rf.com/archivio-fotografico/pool_bottom.html

 

 

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