ELENA TEJERO Y HÉCTOR MONTEAGUDO, HUMILDAD Y TALENTO

Agustín Artiles Grijalba – Champi-

Es inevitable, hay deportistas que influyen en tu carrera deportiva, que te atrapan y  conquistan, sin importar los motivos. No pasa nada si son más o menos destacados, si se esfuerzan como titanes o tan solo les cuesta más entrenar, son distintos y poseen la habilidad necesaria para encandilarte y hacer que te sientas un gran entrenador, aunque los verdaderos figuras sean ellos

Elena Tejero Sánchez y Héctor Monteagudo Espinosa nunca llegaron a conocerse y aunque pertenecen a dos generaciones distintas, separadas por 20 años, compartían lazos en común. Ambos eran bracistas, poseían un gran talento, fueron campeones de España, e internacionales, obtuvieron algunas de sus mejores prestaciones en los eventos más destacados y cuando les veías nadar enseguida te dabas cuenta de que algo importante iba a pasar y que no te lo querías perder. Por si no fueran suficientes motivos, ambos gozaron siempre del cariño y admiración de sus compañeros y rivales, nacieron un mismo día, el 28 de junio, como si quisieran ponerse de acuerdo y me hicieron inmensamente feliz.

De Héctor, poco más puedo añadir que no haya dicho antes, si acaso incidir en su grandeza, la de un nadador que situó y elevó a Ciudad Real y a la natación Manchega a cotas insospechadas de nuestro deporte, a nivel nacional e internacional y todos los adjetivos que pudiera enumerar de él serían insuficientes para valorar su figura y lo mucho que ha supuesto en mi trayectoria deportiva. Todos le conocéis, sabéis de lo que hablo y estoy seguro que entenderá, porque es un caballero, que me centre un poco más en ella.

Elena Tejero fue mi primera medallista en un Nacional. Internacional en numerosas ocasiones, poseía todas las características necesarias para no pasar inadvertida. Un estilo elegante y fluido que hizo las delicias de los aficionados y rivales, una gran versatilidad y una fuerza de voluntad encomiable, que le hacían capaz de lograr cualquier reto que se pusiera por delante.

Sencilla y afable, tremendamente inocente, así le recuerdo. Capaz de creerse la broma más ingenua y a continuación hacer gala de su carácter firme y decidido en la competición. Demasiado premio para un joven e inexperto preparador.

Elena, la añeja y entrañable piscina de Cea Bermúdez te vio crecer y fue testigo de tus brazadas. Como tú, por allí desfilaron grandes campeones, incluso medallistas olímpicos. Humilde y orgullosa, siempre supo premiar el esfuerzo de sus deportistas y tu nombre figura  con letras de oro en la memoria de sus paredes.

Tu palmarés deportivo es envidiable, forjado como el de Monteagudo con educación, humildad y perseverancia y aunque  no va con tu forma de ser puedes presumir de ser una de las mejores nadadoras de nuestro país, icono de la natación madrileña de los años 80 y referente indiscutible de tu equipo, el Parque Móvil de Madrid.

Chicos, la mejor manera que se me antoja de recordar y festejar vuestro cumpleaños es de esta manera, con mi reconocimiento, agradecimiento  y cariño y como sé que os va a parecer excesivo, solo os diré una cosa, lo merecéis

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