SIEMPRE SUCEDE LO MISMO ¡QUÉ MALA SUERTE TENGO!

Agustín Artiles Grijalba -Champi-

Todos los conocemos, tienen una mala competición y la culpa es del entrenador que no le hace caso. Si le descalifican en una prueba porque ejecutó mal uno de los virajes, siempre le sucede lo mismo y no tiene suerte. Si sus padres le dicen que no podrán ir a la competición porque quedaron con unos amigos que no ven hace tiempo, es que son unos egoístas y no le tienen en cuenta. Si el profesor le colma continuamente de elogios y en un momento determinado le llama la atención porque considera que no se ha esforzado lo suficiente, se mosquea y afirma que no se merece esa regañina, que siempre lo paga con él, no le valora y solo le dice lo que hace mal.

Seguramente con tus lamentos evitarás en principio las críticas, llamarás la atención de tus compañeros que acudirán rápido a consolarte, sin ser realmente conscientes de tus verdaderas intenciones.

Se trata de deportistas que se quejan por todo sin motivo aparente, que se lamentan de los resultados deportivos obtenidos y echan la culpa a los que les rodean y a la mala suerte, eluden su responsabilidad y se comportan como si fuesen víctimas.

Cuando reaccionan de esta manera, utilizan el chantaje emocional como arma arrojadiza con tal de alcanzar sus propósitos, juzgan y manipulan a los compañeros por su dedicación y entusiasmo, actúan a la defensiva, se humillan y subestiman. Con su actitud están siendo parte de un problema y con su postura tóxica aumentan además la aparición de nuevos conflictos.

OTRAS CARACTERÍSTICAS PROPIAS DE UN DEPORTISTA VICTIMISTA

  • Manipulador y egocéntrico
  • Acaparador e interesado
  • Baja autoestima
  • Suspicaz y pesimista
  • Dramático e irresponsable
  • Receloso e incrédulo

Ese talante egocéntrico e interesado no deja de ser una estrategia, un  chantaje emocional y una forma venenosa de ver y percibir  la vida como injusta. Una conducta que demanda afecto, cuidado y apoyo, pero también lástima y atención de la gente, en el que los celos ciegan, atormentan y roban la felicidad a quien la padece

Lo ideal sería contar con los conocimientos y la ayuda de un profesional de la piscología  para lidiar con esa imagen tan distorsionada e irreal que tienen de sí mismo y encontrar una fotografía interna más saludable e íntegra, lo que en la mayoría de las ocasiones no es posible en nuestro entorno deportivo.

Se trata de casos poco habituales, ya que la mayoría de chicos aceptan su responsabilidad, pero cuando esto sucede a los entrenadores no nos queda otra que aceptar la realidad, mantener la calma, ser respetuosos y no prejuzgar de antemano. Escuchar y hablar con sinceridad con el deportista y decirle lo que pensamos de su actitud, lo cual no significa entrar en su juego y transigir con sus imposiciones y siempre garantizando la estabilidad y el bienestar del grupo, que nunca debe resultar perturbado por comportamientos similares.

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