AQUELLA ENTRAÑABLE PISCINA DE TU INFANCIA

Agustín Artiles Grijalba -Champi-

Nada supera a cuando nadabas de chiquillo en aquella entrañable piscina de tu infancia. Aquella primera vez que venciste a uno de tus padres en una duelo para ver quién nadaba más rápido hasta la otra pared del fondo de la pileta y llegabas siempre el primero.

¿Te acuerdas?

Era una sensación de felicidad tan grande que lo que menos te importaba era reconocer la posibilidad de que te hubiera podido dejar ganar. Lo que de verdad te molaba era tirarte el rollo, demostrar lo bien que nadabas y por supuesto que eras mejor que él/ella. Levantabas los brazos al cielo y te sentías invencible. Celebrabas eufórico tu conquista e ibas de inmediato orgulloso a recibir su felicitación y el calor y el aplauso de toda la familia que festejaban semejante hazaña como si realmente fueses un gran campeón.

El verano siempre terminaba y tocaba regresar de nuevo a tu piscina habitual junto a tus compañeros. Cada día nadabas mejor, aprendías cosas nuevas y  todo era más fácil y diferente. En tus primeras competiciones, te lanzabas al agua y mejorabas tu marca un montón de segundos, en ocasiones incluso minutos y recibías el aplauso de todo el mundo.

Con el tiempo, aquella acogedora piscina de tu niñez se fue haciendo cada vez más grande. Las  marcas que siempre mejorabas , ahora se resisten y  te sobrevienen las dudas. No son lo que esperabas, eras el mejor espaldista del club y ahora otros te sobrepasan. Tu entrenador y especialmente tus padres vibran con tus éxitos, pero también sienten las derrotas como propias, en las competiciones te observa mucha más gente y lo hacen con una opinión más crítica. Lo que realmente te gustaría es recuperar aquella maravillosa sensación de antaño.

Cuando esto sucede no te desanimes, afronta la situación y recuerda cuando empezabas, el primer día que te llevaron tus padres a la piscina, la primera competición con sabor a medalla y el primer viaje con el equipo con el que tanto disfrutaste. Lo bueno de todo es que ahora sabes muchas más cosas que entonces, con el tiempo has adquirido más experiencia y eso te hace mucho más valioso, pero sobre todo no olvides que haces lo que me gusta, lo que da sentido a tu vida y te llena por completo.

A veces ignoramos por qué estamos aquí, hemos olvidado que amamos la natación y que la verdadera recompensa además de mejorar tus marcas es aprender a valorar lo que tienes y lo que eres, agradecer tu forma de vida, tus cualidades, tus éxitos y sinsabores, el apoyo de tu familia y amigos en los buenos y malos momentos, e incluso la libertad de poder decidir y hacer lo que más te interesa, y la posibilidad de encauzar el resto de tu vida en la dirección que más te plazca.

La natación, además de tu actividad favorita es ante todo un deporte que te bañará de  valores, una preparación para tu vida

 

Imágen

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